Partiendo del concepto de orientación laboral clásica es la definición de Sánchez García: “Actividad profesional teóricamente fundamentada, de ayuda, estímulo y acompañamiento personalizado, que con carácter procesal y continuo, se dirige a cada persona a lo largo de su vida, en aquellos contextos donde se encuentra, para propiciar su progresiva autorientación, a fin de que planifique y alcance el desarrollo satisfactorio de su carrera profesional y la autorrealización personal a través del trabajo"
Nuestra labor de asesoramiento comienza haciendo balance profesional en dos dimensiones ineludiblemente unidos: en primer lugar promovemos el autoconocimiento de uno mismo y de su propio perfil y la valoración del grado de ajuste del perfil a las tendencias y demandas del mercado de trabajo, con el objetivo de definir un proyecto profesional con posibilidades de éxito. Tal y como decía Seneca “No hay buen viento para el que no sabe a dónde va”.
El planteamiento de la orientación por competencias requiere una evaluación de diagnóstico inicial de la situación en la que el egresado se encuentra. Para alcanzar una meta siempre es necesario saber de dónde partimos y hacia donde nos dirigimos.Se hace hincapié en recopilar información sobre las necesidades, fortalezas, debilidades y objetivos, siempre desde una perspectiva de reflexión en la que el orientador participa como mero instrumento que ayuda a la reflexión y pregunta cuestiones que os reten y abran la mente y campo de visión; Plantea cuestiones que guían y ayudan a ser consciente de vuestras habilidades y luego formarse para desarrollarlas y mejorarlas. Así: ¿Saber cómo es? ¿Qué quiere? ¿Qué está haciendo o puede hacer para conseguirlo?
Replanteémoslo por medio de un análisis de los conocimientos y las competencias de una persona, así como de sus motivaciones e intereses profesionales
El fin de la intervención-orientación profesional por medio de competencias atribuye especial importancia a uno de los cuatro pilares que la Comisión de Jacques Delors señaló: "Evidentemente el saber ser, tiene que ver con el saber cómo ser, es decir los valores como forma integrante de percibir a los otros y vivir en un determinado contexto sociocultural para mejorar su nivel de empleabilidad"; el saber ser y el saber estar se trabajan con anterioridad al saber o saber hacer.
Defiendo una orientación profesional incardinada en los parámetros del cambio, a mi entender se hace necesario promover actitudes que ayuden a adaptarse en la sociedad cambiante en la que vivimos. “Renovarse o morir”,
Como decía Eric Hoffer: “En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán equipados para un mundo que ya no existe”
Tras las turbulencias ya pasadas lo que nos queda ahora es adaptarnos al nuevo escenario. Ya nada volverá a ser lo mismo, pero es no es malo del todo. Uno de los recursos que nos ayudaran sin duda es el pensamiento creativo
En la búsqueda de empleo los orientadores tenemos que ser inyectores de energía,-como el magnifico ponente D.Fernando Aguilar Galindo-, ante el desanimo, la incertidumbre, la falta de confianza que invade a los que han perdido su trabajo y no saben que va a ser de su vida, que rumbo tomar…
Reinventarse a uno mismo, volver a empezar fue su lección magistral… Cambia tu forma de ver las cosas, cambia tu forma de interpretarlas, y cambia la forma de resolverlas.
“Think different, be creative”. Es lo que marca la diferencia
- Pasión por su trabajo. Saber lo que más nos motiva. El autoconocimiento, el descubrimiento de lo que más nos interesa, lo que nos gusta, en lo que podemos destacar, el motor de nuestro cuerpo y nuestra mente. El leitmoti
- Disciplina y conocimiento. El trabajo en equipo, auto-exigencia, la comunicación. Y formación, la puesta en activo de forma pertinente del proceso de aprendizaje.
- Arriesgarse. Asumir riesgos, pensar que los fracasos nos ayudan en el aprendizaje, sin riesgo no hay progreso.


